¡Como más ahora, pero me gusta mucho menos que antes! (Javi R.)

octubre 21, 2008 at 8:00 am Deja un comentario

En un artículo de la revista Science se recoge un estudio relaizado por 3 científicos en las Universidades de Oregón y Yale sobre 2 grupos de mujeres: uno entre 18 y 22 años y un Indice de Masa Corporal (IMC) de 28,6 (sobrepeso) y luego otro grupo de mujeres de entre 14 y 18 años con un IMC de 24,3. En este estudio se les daba un batido de chocolate y una sustancia insípida y se les hacía una resonancia electrónica y entonces observaba la reacción del cerebro.

La dopamina es un neurotransmisor ligado, entre otras cosas, a las sensaciones placenteras. Si te gusta mucho una comida tiendes a lieberar mucha más dopamina en tu organismo y por lo tanto sientes más placer. Los investigadores se dieron cuenta con esta prueba de que las personas obesas tenían menos receptores de dopamina en una región del cerebro (llamada estriato dorsal) que está ligada a la regulación del placer y las recompensas. Así que las personas que menos receptores de dopamina tenían, comían más para tener la misma sensación de placer que las personas que tenían más receptoras de dopamina. En resumen: más dopamina, más placer; si hay menos receptores de dopamina, necesitas comer más para liberar más dopamina, y así para conseguir la misma sensación de placer que otras personas normales. En fin que estas personas con menos receptores de dopamina sentían menos placer, engordaban más y se convertían en obesas.

De hecho las personas que menos reacción habían mostrado en el estriato dorsal (recordemos que es donde estaban los receptores de la dopamina para regular el placer) son las personas que más engordaron durante el año siguiente a la realización del estudio. Posteriormente otra investigadora ha apuntado el hecho de que esta tendencia puede deberse en parte a un factor genético que influye sobre el “factor placer” sobre la comida.

Lo que no está del todo claro aún es si esta podría ser una causa más de la obesidad, o bien podría ser una consecuencia de la misma. Es decir, que si tengo pocos receptores de dopamina engordo más (causa); o bien que si como cada vez más, cada vez siento menos placer y mis receptores de dopamina van disminuyendo, y así siento menos placer aún (sería consecuencia),… creando un círculo vicioso.

Un saludo.

Fuente: ElMundo.es

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